Roberto Aranda

noire

La lluvia.....era la maldita lluvia, acompañada de niebla, no podías ver una mierda.....

Me llamaron al radio, así comenzó todo, al parecer un pobre diablo había encontrado el cuerpo de una mujer, tirada en medio de un campo de maíz, cuando llegue a la escena lo primero que mire fue a la parvada de curiosos viendo el espectáculo que representa un asesinato, sobre todo si es el de una mujer como ella.....la chica de los labios rojos.

Era casi artística la manera en la que el asesino había dejado el cuerpo, al simple vista parecía que la chica estaba dormida, su rostro era bello, casi una escultura, un deleite para los ojos, sus labios pintados con un lápiz labial de fuerte color rojo, el cuerpo completamente desnudo y lleno de sangre, el médico no había llegado todavía, pero sabia con toda seguridad que la causa de muerte seria por un objeto filoso clavado una y otra vez en ese cuerpo hermoso, ese cuerpo perfecto, el día estaba triste, la niebla y la lluvia tenue se juntaban y hacían un réquiem en memoria de la fallecida, una ángel arrancado de este mundo por un salvaje enfermo que tarde o temprano se enfrentaría a la justicia, y a mí.

Grinch hiso su aparición, el era mi compañero, grinch era su nombre código, el mío es noire, todos en la estación lo tenemos, así es más fácil, nada de nombres, oficialmente ni grinch ni noire tienen pasado ni futuro, solo presente.

“ ¿alguna idea?” me pregunto grinch en el momento, “lo evidente por lo pronto, violada, luego asesinada con un objeto punzo cortante, el asesino la dejo sin nada para identificarla, no hay joyas ni anillos ni pulseras, el hijo de perra es listo”, y lo era, borro cualquier huella, que nos pudiera decir algo, este sería uno difícil, si ella es una ángel, entonces un demonio la mato, así tenía que ser, mire a grinch “es hora de buscar testigos colega”.

De todos los que entrevistamos nadie pudo darnos una pista que seguir, el que encontró el cuerpo dijo que estaba caminando por el campo como acostumbraba hacer cuando vio un bulto que le llamo la atención, al acercarse encontró el cuerpo tal y como nosotros lo estábamos viendo momentos atrás, nadie sospechoso en los alrededores, nada..

Sin pistas que seguir, teníamos que continuar con lo que teníamos a la mano, que era en este caso el cadáver, establecer su identidad era vital, buscamos por algunas horas, en los reportes de personas desaparecidas hasta que dimos con un expediente que solamente tenía dos días, anexado al reporte de desaparición había una fotografía de la desaparecida, era imposible confundirá, Erika era su nombre, inmediatamente partimos a su domicilio, después de que pudimos calmar a su madre que lloraba desconsoladamente, nos conto que trabajaba de mesera en un bar llamado Kahlo, no era de fiestas, solo Salía a trabajar, no lo podía creer, un ángel trabajando como mesera sirviendo tragos a viles borrachos que se acercaban a ahogar sus penas con el elixir del olvido, y a calmar sus nervios acompañando con un cigarrillo, nos dirigimos a ese bar naturalmente, al entrar se percibía el olor dulzón del tabaco ese que se fuma en hooka, la dueña se llamaba clarisa, no nos dijo mucho en realidad solo que erika estaba más que despedida por haber faltado la noche anterior al trabajo, eso nos daba una pista mas, había sido asesinada en el trayecto que realizaba al trabajo, su cuerpo fue encontrado a una distancia decente del bar, lo que nos decía que había sido desplazada en un automóvil, algo rápido, quizás su asesino se había ofrecido a darle aventón, quizás....al preguntarnos la dueña porque las preguntas sobre erika le dijimos lo que paso, porque no había llegado a trabajar la noche anterior, inmediatamente rompió en llanto y palabras de arrepentimiento salieron de su boca tan rápidamente como el humo que los clientes echaban por la boca después de darle una bocanada a su hooka. Dulce dulce tabaco de sabores, maldito seas. 

 

Al salir del bar lo vi por primera vez, al hombre de los anteojos, estaba recargado en un poste a lo lejos, era de noche, podía ver su silueta en la oscuridad nada mas, la luz de la luna se reflejaba en sus anteojos, era lo único que se podía apreciar, ese brillo de los anteojos, lo demás era negro como la noche, un escalofrió me recorrió la espalda, “ ¿Quién es ese hombre?” pensé, lo perdí de vista un segundo solamente, y cuando la volví a fijar en donde estaba, había desaparecido, ¿estaría mirándome a mí?, ¿Qué sabes maldito?, ¿has sido tu?, te buscare así tenga que buscar debajo de cada maldita piedra, te lo prometo.

En ese momento grinch salió casi tirando la puerta del bar, se veía agitado, su rostro era una combinación de preocupación y sorpresa, “ ¿Qué ha pasado grinch?” pregunte en tono tranquilo, “tenemos que ir a la plaza del padre.... han encontrado otro cadáver, en las mismas condiciones que el de erika”, mi sorpresa era tan grande como la de él, ¿contra qué nos enfrentábamos? Dos mujeres en dos días, ¿sería el mismo sujeto? ¿Una casualidad?, si lo primero era cierto, teníamos a un infeliz peligroso como un tiburón suelto.

Otro ángel había caído en este mundo para volver al cielo al que pertenecía, el modo era el mismo, el rostro parecía dormido, el cuerpo desnudo y con obvias heridas de apuñalamiento, era el mismo, así que asa era la situación, un loco con la costumbre de dejar el rostro en perfecto estado, y con un lápiz labial de fuerte color rojo, también con un gran entusiasmo por matar, con el cuchillo hacia los asesinatos más personales, meterles una bala era más fácil, mas impersonal, pero el cuchillo lo hacía saborear hasta el último momento de sus vidas, se las arrancaba poco a poco cada vez que volvía a introducir el cuchillo en sus cuerpos, maldito enfermo, te atrapare, te hare pagar.

 

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Published on e-Stories.org on 02/24/2013.

 

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