Alfonso Redondo

La historia de Ica

Hace muchos, muchos años vivía una mujer. Era elegante, extrovertida y muy sociable. Parecía que con sólo empezar a hablar, el tiempo y el mundo se paraban para escucharla... Era perfecta, siempre al gusto de todos... Si una persona estaba triste y necesitaba ánimos, ahí estaba ella para amenizar su día. Por el contrario, si alguien quería pensar y tener un punto de vista más reflexivo... También estaba ahí para aclarar sus ideas. Era bella, por dentro y por fuera... Aunque su belleza exterior era percibida por muy pocos... Hablaba de amor aunque nunca había amado. Y a pesar de ello, era amada por todos.
Una historia muy rara la de... Es verdad! Todavía no he dicho como se llamaba. Su nombre era Ica. Un nombre muy especial incluso para esa época... Pero ella era así, especial hasta para su nombre.
Ya la he descrito psicológica y físicamente, pero me falta deciros lo verdaderamente especial de Ica... Vivía en una cueva. Por eso, su verdadera virtud no era ni su belleza, ni su carácter... ¡Era su voz! Cada palabra que salía de su boca retumbaba en la cueva y llegaba a todo el mundo.

Una noche, un temblor la despertó. Seguido de un fuerte estruendo. Grandes rocas se precipitaban desde las montañas hasta la cueva... Ica asustada gritó. Claramente, su grito fue escuchado. Y cientos de personas acudieron enseguida a saber lo que le había ocurrido a su mujer predilecta. Cuando llegaron, la cueva había quedado sepultada, cientos y cientos de rocas habían tapado la entrada. El silencio se hizo más ruidoso que nunca... La calma después de la tempestad... Lo único que se escuchaba eran las lágrimas de la gente precipitando sobre el suelo. Pero una lágrima se paró. Se cortó en mitad de la mejilla de un niño. La voz de Ica volvió a escucharse. Sonidos que pedían tranquilidad... Ella ya no podría salir, su cuerpo había muerto pero su voz seguiría, más viva que nunca. Desde entonces, algunos días más debil, más triste... Otros más entusiasta, más romántica... Pero su voz seguía siendo escuchada.
Después de ese fatídico día, y viendo que ella seguía con más fuerza que nunca en su empeño porque su voz fuese escuchada y disfrutada, la gente de los alrededores decidieron homenajearla describiéndola como una musa.... Este apodo fue viajando de persona en persona, de pueblo en pueblo. El nombre de musa Ica llegó a cada esquina del planeta... Por lo que la gente decidió adoptarla juntando los dos nombres, quedando sólo uno... Y esta mujer pasó a ser conocida por el mundo entero como Música.

 

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Published on e-Stories.org on 11/14/2012.

 

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