Vicente Gómez Quiles

LA SEÑORA SMITH

            Unas moscas copulaban frenéticas en pleno vuelo. Apenas la mañana había llenado con toda su luminosidad posible la cuadra. Una de las terneras yacía muerta, envuelta entre corpusculares rayos de luz abanicados desde los alargados huecos del portón. Ese día, el señor Smith había cogido su ranchera para ir a Lenoterville. Los viernes eran días de visita. Durante el trayecto le invadió un mal presentimiento. John Smith poseía la extraordinaria cualidad de presagiar fatales acontecimientos. Meses antes, escuchando los graznidos de los cuervos, supo que días después se quedaría sin sus cosechas de trigo. Aquel terrible tornado arrasó tierras y muchas parcelas vecinales. Dejando desolada la comarca. Fueron noticia durante algo más de una semana. Después toda la zona quedó inmersa de nuevo en el olvido. La señora Smith se balanceaba sinuosamente desde el balancín de madera y mimbre, mirando a través de la ventana. Al rato, escuchó un golpe seco. Su mirada perdida encuadró momentáneamente el interior de la sala. La enfermera recogía una bandeja para dejarla en una sencilla cómoda. Una de las pacientes gritaba exaltada, mientras iracunda se abofeteaba la cara. En eso, se dirigió la empleada para tranquilizarla. Ajena, distante, la señora Smith se puso en pie acercándose hasta la ventana. El fúlgido cielo se tornó plomizo, aglutinado de caprichosas nubes que se entrelazaban. Un cuervo retuvo su brusco aleteo hasta inmovilizarse sobre un poste telegráfico, abandonado y roto. El pájaro parecía mirarla. En un segundo plano, observó una ambulancia perdiéndose por la lejana carretera que le llevaba hasta su granja. La señora Smith, en ocasiones, sabía que no estaba loca, sólo que no podía hablar desde que el tornado se llevó a su hermosa nieta. Pero jamás recordaba que momentos antes, había dejado de latir el corazón de la niña. Y un cuchillo ensangrentado, goteaba, resbalando de su mano derecha.
   
 
    

 

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Published on e-Stories.org on 02/05/2012.

 

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