Kike Ibeas

La caja de galletas

 
      El despertador saltó como cada día rompiendo mi sueño. Es increíble como repetimos cada movimiento por la mañana. Lo tenemos todo planeado y automatizado para poder hacerlo en un estado semi-inconsciente.
 
      Después de mear y quitarme el apestoso aliento matutino, me vestí con la ropa preparada del día anterior. Cinco minutos para que pase el autobús; un trago de zumo y... largando. Corrió fresco por el gañote despertando parte de mi cuerpo y dándome una clara sensación de bienestar. Abajo, en mis tripas, se despierta el hambre, o esa sensación que identificamos como tal. Las galletas no están demasiado lejos, me digo. ¡Qué carajo!, pilla dos y te las comes por el camino. Tras huronear en la caja en busca de galletas cojo dos. No, mejor tres. Dejo una, pillo otra..., bueno, ya está. La mano se levanta y... ¡la caja la sigue!.
 
     -      ¡Quita, coño - Empujé con la otra mano. ¡No suelta!. 
 
    Meneo la caja haciendo gestos violentos.
 
      - ¡Pero bueno!, ¿será posible?
 
      Intento sacar la mano, con paciencia, pero no cede ni un ápice.
 
      - ¡Vamos carajo!
 
      Pierdo la paciencia...
 
      - ¡Joder!, ¡Quita de aquí, me cago en la puta que ..!
 
      Forcejeos e insultos.
 
      - ¡Ya has conseguido que pierda el autobús, cabrón!, ¿seré imbécil?.
 
      La mano, prisionera, empezaba a sudar y a dolerme de tanto tirar, así que opté por buscar un cuchillo y hacer añicos la mierda de la caja. El cuchillo intenta penetrar en el cartón piedra pero no hace mas que arañazos. La torpe mano izquierda no es capaz de hacer presión sobre el duro cartón.
 
      Sudo. ¡Cómo sudo!. Joder, no me lo puedo creer.
 
-      ¡Tú ganas!. Me siento y lo hablamos. ¡Vamos, caja!, ¡cuéntame tus problemas! ¿Acaso te sientes sola y has pensado hacer migas con el que te mete mano, o es que te has vuelto carnívora?
 
-           ¡Vamos hombre!, o caja...! ¡Déjame salir,  siento lo del cuchillo! Y ... también lo del carro de la compra. Te puse abajo porque tienes pinta de ser firme y, además, te he dado un sitio de preferencia en la cocina. ¡Joder!, ¡ni el tostador tiene tus vistas! Vamos, cede un poco, ten compasión de un pobre hombre... No volveré nunca a tratarte mal ni a coger mas galletas: Todas para ti. La caja soltó un poco la presión sobre la muñeca.
 
      -  ¡Ahora!, - Tiré fuerte de la mano....
 
      La caja, por un momento, quedó encima de la mesa ,pero al final, acompañó a la mano y         cerró mas fuerte que nunca.
 
     - ¡Vale, vale¡ ¡No aprietes tanto!
 
      Joder, tenía que intentarlo. ¿Tú que hubieses hecho.?   Tuve que hundir la rodilla en el suelo. Me retorcía. El dolor era espantoso y no paraba la presión. Tuve la sensación de no poder mover la mano dentro del interior de la caja y además, ahora mi antebrazo también estaba ya dentro de ella..
 
      Todo me dio vueltas y creí que me iba a desplomar
 
      - ¡Ya esta bien! - sollocé-    
 
      - ¡Suelta!, aunque solo sea un poco. No intentaré escapar, pero... ¡me estás destrozando!, ¡por favor!.
 
      La caja soltó levemente la presión. Mi brazo estaba tan amoratado e hinchado que supuso un tremendo alivio el cambio de presión.
 
      -  ¡Gracias!, gracias!, Ya me podías soltar del todo...
 
      ¡Estaba hablando con una caja de galletas!. No me lo puedo creer, todo esto tiene que ser una pesadilla o una mala digestión que no me deja dormir tranquilo. ¡Sí!, Estoy soñando. Esto es una pesadilla. Dentro de poco me despertaré y no cogeré galletas para el desayuno, os lo aseguro.
 
      - Esto no es un sueño - retumbó una voz.
 
      - ¿Quién habla? ¿Has sido tú, caja de galletas?
 
      - ¡Pues claro que no, gilipollas¡ ¿Has visto alguna vez hablar a una caja de galletas? Soy tu "Alter-Ego": El más cerebral y calculador. Y creo que estamos jodidos. Sea como sea, esa caja se ha cerrado y no suelta; y ya hemos visto que de vez en cuando incrementa la presión sobre nuestra muñeca. ¡Hace un momento has estado a punto de perder el conocimiento!
 
      - ¿Y tu no, listillo?
 
      - Yo no. Yo soy el "Alter-Ego", y los "Alter-Egos" no pierden el conocimiento. Yo realmente no existo, ¿sabes?. Solo te doy estúpidos consejos cuando la conciencia no te deja tranquilo.
 
      - ¿Estáis hablando de mí, chicos? ! dijo otra voz.
 
      - ¡Bueno, quien vino!, ¡­La Conciencia­ en persona!.
 
      - Oye chicos, ya está bien. ¡Me vais a volver loca!.
 
      - Eso solo puedo decidirlo yo, - gritó  El Juicio".
 
      - ¡Empezamos a ser demasiados!.
 
      - ¡Cállate "Alter-Ego"!
 
      - ¡Cállate tu "Conciencia"! ¿Es que has perdido el juicio, "Juicio"?
 
      - ¡Me estáis volviendo loco!. Después de todo, ¡es mi mano la  que está atrapada en la caja!
 
      - ¡Y la nuestra!, - contestaron todos al unísono.
 
      - Vamos "Alter-Ego", ¿Por qué no haces algo útil y vas a buscar a los bomberos, o a la policía?
 
      - No puedo hacer eso, hombre. Lo que tienes que hacer es calmarte y buscar una opción viable. Mis colegas "Super-Yo" y "Maxi-Yo" no están aquí ahora mismo porque si no..., hablaríamos los tres y seguro que algo en claro sacaríamos.
 
        -Yo creo,- interrumpió "La Conciencia" - que debes rebuscar entre tus actos. Algo habrás hecho tú, o el "Super-Yo" ese de las pelotas, para que tus pesadillas se personen en una caja, y esta, te ataque, haciendo presa en ti, como un remordimiento. Si consigues enfrentarte a los hechos, o a tus pensamientos, destruirás la caja y, por lo tanto, destruirás tus tormentos que, por otra parte...,podrían  venir de tu niñez. Oye, por cierto...¿hasta qué edad te vistió tu madre?
 
      -¡Cállate ya, reaccionaria de mierda! Mira. Mantén la calma. - "El Juicio", hizo acto de presencia.
 
      - Ante todo razona, esgrime tus posibilidades y piensa. Ten la cabeza fría. Nada de esto te puede estar pasando. ¡Es imposible que una caja cobre vida y te muerda!. Es hasta irrisorio decirlo. Y..., tampoco hagas mucho caso a esos dos capullos.
 
       -Me da igual lo que pase entre vosotros. No quiero oír hablar más de vuestras idioteces. La cuestión es que me duele el jodido brazo y vosotros solo habláis de memeces. ¿Por que no me trae alguno de vosotros el teléfono móvil?.Y  tú, "Juicio", ¿me acercarías un cigarrito de la mesilla?. ¡Me muero por un "pito"!
 
      - Hombre, eso...,  no es posible- contestó  El Juicio­.  Las tres apariciones se frotaron la barbilla y se miraron entre sí emitiendo incongruencias.
 
      -  No debes dejarte llevar por la ira,
 
      - ¡Ohh! !  El Juicio" se tapó la boca, abriendo mucho los ojos. - ¡Yo no la he llamado, solo la he nombrado, y sin querer!
 
      - Iros al infierno los tres. La Ira­ entró en la cocina como un huracán y lo arrasó todo: Cuadros, mesas ,sillas ,vasos, lámpara,  etc. "Juicio", "Alter-Ego" y "Conciencia" desaparecieron, y  La Ira" la tomó con la caja...  Golpeó, golpeó  y golpeó.
 
      -¡Pára tía!, tus golpes me afectan a mí!, ¡pára ya,coño!.

 
      Un nuevo dolor me hizo chillar. La maldita caja de galletas avanzaba, subiendo lentamente por mi brazo mientras  La Ira", que se iba quedando sin fuerzas,golpeaba más flojo. Apenas quedaban ya unos centímetros de brazo. La caja estaba ya muy cerca de mi cara.
 
      ¿Dónde estaba mi brazo?  No podía estar entero dentro de la caja. ¡Físicamente no cabe, ni doblado!, Además no lo siento. La verdad es que solo siento dolor. ¡Me está devorando! Y la caja seguía y seguía...
 
      Pateé, chillé,. Llegó a mi hombro y tuve la sensación que me miraba. Quizá será mejor que esto acabe cuanto antes...
 
      La oscuridad se apoderó de mí al engullir mi cabeza.
      Miedo.
      Dolor.
      Paz...
 

      El despertador saltó como cada día rompiendo mi sueño. Es increíble como repetimos cada movimiento por la mañana. Lo tenemos todo planeado y automatizado para poder hacerlo en un estado semi-inconsciente.
 
      Después de mear y quitarme el apestoso aliento matutino, me vestí con la ropa preparada del día anterior. Cinco minutos para que pase el autobús; un trago de zumo y... largando. Corrió fresco por el gañote despertando parte de mi cuerpo y dándome una clara sensación de bienestar. Abajo, en mis tripas, se despierta el hambre, o esa sensación que identificamos como tal. Las galletas no están demasiado lejos, me digo. ¡Qué carajo!, pilla dos y te las comes por el camino. Tras huronear en la caja en busca de galletas cojo dos. No, mejor tres. Dejo una, pillo otra..., bueno, ya está. La mano se levanta y... ¡la caja la sigue!.
 
     -      ¡Quita, coño - Empujé con la otra mano. ¡No suelta!. 
 
    Meneo la caja haciendo gestos violentos.
 
      - ¡Pero bueno!, ¿será posible?
 
      Intento sacar la mano, con paciencia, pero no cede ni un ápice.
 
      - ¡Vamos carajo!
 
      Pierdo la paciencia...
 
      - ¡Joder!, ¡Quita de aquí, me cago en la puta que ..!
 
      Forcejeos e insultos.
 
      - ¡Ya has conseguido que pierda el autobús, cabrón!, ¿seré imbécil?.
 
      La mano, prisionera, empezaba a sudar y a dolerme de tanto tirar, así que opté por buscar un cuchillo y hacer añicos la mierda de la caja. El cuchillo intenta penetrar en el cartón piedra pero no hace mas que arañazos. La torpe mano izquierda no es capaz de hacer presión sobre el duro cartón.
 
      Sudo. ¡Cómo sudo!. Joder, no me lo puedo creer.
 
-      ¡Tú ganas!. Me siento y lo hablamos. ¡Vamos, caja!, ¡cuéntame tus problemas! ¿Acaso te sientes sola y has pensado hacer migas con el que te mete mano, o es que te has vuelto carnívora?
 
-           ¡Vamos hombre!, o caja...! ¡Déjame salir,  siento lo del cuchillo! Y ... también lo del carro de la compra. Te puse abajo porque tienes pinta de ser firme y, además, te he dado un sitio de preferencia en la cocina. ¡Joder!, ¡ni el tostador tiene tus vistas! Vamos, cede un poco, ten compasión de un pobre hombre... No volveré nunca a tratarte mal ni a coger mas galletas: Todas para ti. La caja soltó un poco la presión sobre la muñeca.
 
      -  ¡Ahora!, - Tiré fuerte de la mano....
 
      La caja, por un momento, quedó encima de la mesa ,pero al final, acompañó a la mano y         cerró mas fuerte que nunca.
 
     - ¡Vale, vale¡ ¡No aprietes tanto!
 
      Joder, tenía que intentarlo. ¿Tú que hubieses hecho.?   Tuve que hundir la rodilla en el suelo. Me retorcía. El dolor era espantoso y no paraba la presión. Tuve la sensación de no poder mover la mano dentro del interior de la caja y además, ahora mi antebrazo también estaba ya dentro de ella..
 
      Todo me dio vueltas y creí que me iba a desplomar
 
      - ¡Ya esta bien! - sollocé-    
 
      - ¡Suelta!, aunque solo sea un poco. No intentaré escapar, pero... ¡me estás destrozando!, ¡por favor!.
 
      La caja soltó levemente la presión. Mi brazo estaba tan amoratado e hinchado que supuso un tremendo alivio el cambio de presión.
 
      -  ¡Gracias!, gracias!, Ya me podías soltar del todo...
 
      ¡Estaba hablando con una caja de galletas!. No me lo puedo creer, todo esto tiene que ser una pesadilla o una mala digestión que no me deja dormir tranquilo. ¡Sí!, Estoy soñando. Esto es una pesadilla. Dentro de poco me despertaré y no cogeré galletas para el desayuno, os lo aseguro.
 
      - Esto no es un sueño - retumbó una voz.
 
      - ¿Quién habla? ¿Has sido tú, caja de galletas?
 
      - ¡Pues claro que no, gilipollas¡ ¿Has visto alguna vez hablar a una caja de galletas? Soy tu "Alter-Ego": El más cerebral y calculador. Y creo que estamos jodidos. Sea como sea, esa caja se ha cerrado y no suelta; y ya hemos visto que de vez en cuando incrementa la presión sobre nuestra muñeca. ¡Hace un momento has estado a punto de perder el conocimiento!
 
      - ¿Y tu no, listillo?
 
      - Yo no. Yo soy el "Alter-Ego", y los "Alter-Egos" no pierden el conocimiento. Yo realmente no existo, ¿sabes?. Solo te doy estúpidos consejos cuando la conciencia no te deja tranquilo.
 
      - ¿Estáis hablando de mí, chicos? ! dijo otra voz.
 
      - ¡Bueno, quien vino!, ¡­La Conciencia­ en persona!.
 
      - Oye chicos, ya está bien. ¡Me vais a volver loca!.
 
      - Eso solo puedo decidirlo yo, - gritó  El Juicio".
 
      - ¡Empezamos a ser demasiados!.
 
      - ¡Cállate "Alter-Ego"!
 
      - ¡Cállate tu "Conciencia"! ¿Es que has perdido el juicio, "Juicio"?
 
      - ¡Me estáis volviendo loco!. Después de todo, ¡es mi mano la  que está atrapada en la caja!
 
      - ¡Y la nuestra!, - contestaron todos al unísono.
 
      - Vamos "Alter-Ego", ¿Por qué no haces algo útil y vas a buscar a los bomberos, o a la policía?
 
      - No puedo hacer eso, hombre. Lo que tienes que hacer es calmarte y buscar una opción viable. Mis colegas "Super-Yo" y "Maxi-Yo" no están aquí ahora mismo porque si no..., hablaríamos los tres y seguro que algo en claro sacaríamos.
 
        -Yo creo,- interrumpió "La Conciencia" - que debes rebuscar entre tus actos. Algo habrás hecho tú, o el "Super-Yo" ese de las pelotas, para que tus pesadillas se personen en una caja, y esta, te ataque, haciendo presa en ti, como un remordimiento. Si consigues enfrentarte a los hechos, o a tus pensamientos, destruirás la caja y, por lo tanto, destruirás tus tormentos que, por otra parte...,podrían  venir de tu niñez. Oye, por cierto...¿hasta qué edad te vistió tu madre?
 
      -¡Cállate ya, reaccionaria de mierda! Mira. Mantén la calma. - "El Juicio", hizo acto de presencia.
 
      - Ante todo razona, esgrime tus posibilidades y piensa. Ten la cabeza fría. Nada de esto te puede estar pasando. ¡Es imposible que una caja cobre vida y te muerda!. Es hasta irrisorio decirlo. Y..., tampoco hagas mucho caso a esos dos capullos.
 
       -Me da igual lo que pase entre vosotros. No quiero oír hablar más de vuestras idioteces. La cuestión es que me duele el jodido brazo y vosotros solo habláis de memeces. ¿Por que no me trae alguno de vosotros el teléfono móvil?.Y  tú, "Juicio", ¿me acercarías un cigarrito de la mesilla?. ¡Me muero por un "pito"!
 
      - Hombre, eso...,  no es posible- contestó  El Juicio­.  Las tres apariciones se frotaron la barbilla y se miraron entre sí emitiendo incongruencias.
 
      -  No debes dejarte llevar por la ira,
 
      - ¡Ohh! !  El Juicio" se tapó la boca, abriendo mucho los ojos. - ¡Yo no la he llamado, solo la he nombrado, y sin querer!
 
      - Iros al infierno los tres. La Ira­ entró en la cocina como un huracán y lo arrasó todo: Cuadros, mesas ,sillas ,vasos, lámpara,  etc. "Juicio", "Alter-Ego" y "Conciencia" desaparecieron, y  La Ira" la tomó con la caja...  Golpeó, golpeó  y golpeó.
 
      -¡Pára tía!, tus golpes me afectan a mí!, ¡pára ya,coño!.

 
      Un nuevo dolor me hizo chillar. La maldita caja de galletas avanzaba, subiendo lentamente por mi brazo mientras  La Ira", que se iba quedando sin fuerzas,golpeaba más flojo. Apenas quedaban ya unos centímetros de brazo. La caja estaba ya muy cerca de mi cara.
 
      ¿Dónde estaba mi brazo?  No podía estar entero dentro de la caja. ¡Físicamente no cabe, ni doblado!, Además no lo siento. La verdad es que solo siento dolor. ¡Me está devorando! Y la caja seguía y seguía...
 
      Pateé, chillé,. Llegó a mi hombro y tuve la sensación que me miraba. Quizá será mejor que esto acabe cuanto antes...
 
      La oscuridad se apoderó de mí al engullir mi cabeza.
      Miedo.
      Dolor.
      Paz...

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Kike Ibeas.
Published on e-Stories.org on 07/15/2011.

 

The author

 

Comments of our readers (0)


Your opinion:

Our authors and e-Stories.org would like to hear your opinion! But you should comment the Poem/Story and not insult our authors personally!

Please choose

Previous title Next title

Does this Poem/Story violate the law or the e-Stories.org submission rules?
Please let us know!

Author: Changes could be made in our members-area!

More from category"Satire" (Short Stories)

Other works from Kike Ibeas

Did you like it?
Please have a look at:

ESPIRALMENTE HABLANDO ... - Kike Ibeas (Life)
El Tercer Secreto - Mercedes Torija Mallo (Science-Fiction)