Miguel Rijo

Corazones Encadenados a la libertad 3ra parte

Un día cobro tanta fuerza como para arrastrar su pesada alma hasta el preciso lugar donde murió, una voz en su interior le pregunto ¿A dónde vas?,ella fingió no oírla y siguió caminando, cada paso que daba inconscientemente  la comprometía mas con sus ganas de vivir  hasta que llegó , la voz le  grito desgarrándola súbitamente  ‘’la esperanza no existe’’ . En ese momento le cayó todo el peso del tiempo y el recuerdo…todo pasaba tan rápido por su mente, el día que se conocieron, los momentos felices y aquel  maléfico día…., de nuevo la voz le hablo diciendo: “No podrás borrar  lo que has vivido”, eso la hizo sentir muy mal hasta el punto de querer acabar con su vida.

Ella estaba mirando el mar sintiéndose cobarde por no haberle dicho que se quedara y más al no tener la fuerza de terminar su sufrimiento apagando su vida.

Igual que aquella ocasión el sol se alejaba y ella temblaba al verlo partir… (Un dejavu ), siempre había estado entre las sombras ocultándose entre las sombras para pasar desapercibida pero eso no fue suficiente, un joven se le acerco y le pregunto preocupado: ¿ Le sucede algo Señorita?, ella no pudo contestar de inmediato, luego suspiro dejando escapar un  forzado “Estoy bien ” que no convenció en absoluto al preocupado joven.

El logro ver  a través de esos ojos cansados de llorar, mas allá de una mujer descuidada  con intenciones suicidas a una niña tratando  de sobrevivir recogiendo trozos de esperanza entre las ruinas de la ilusión de un amor eterno.

Algo lo mantenía al lado de ella, ¿sería su deseo de ayudar  a una mujer desamparada o había algo más? …El mismo no lo sabía, pero si sabía que había algo entre ellos.

Era como si la conociera de toda la vida y quisiera permanecer a su lado por el resto de ella.

Mientras tanto ella libraba una batalla interna…… la voz le decía: “Ya no queda nada” pero la niña continuaba armando la esperanza guida por la luz de un aparente nuevo comienzo, luz que se intensificaba con cada momento que el pasaba al lado de ella.

Pese a sentir la esperanza recobrarse, ella se retiro porque sabía que no podría soportar un nuevo abandono, escuchando la voz  que le decía ¿para qué intentarlo?

 

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Published on e-Stories.org on 12/22/2009.

 

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