Maria Teresa Aláez García

Agua

AGUA.

Tema importantísimo porque es uno de los elementos indispensables para nuestra supervivencia y para nuestra vida diaria, el agua es un elemento poco valorado por quien lo tiene en abundancia y muy apreciado por quien padece su escasez. En la historia vemos construcciones árabes que destacan por la profusión de estanques y fuentes – en nuestro país, la Alhambra, el Generalife, etc… - y de vegetación, algo que escasea en el norte africano y en la península arábiga – no en la costa mediterráneo africana donde tienen un clima similar al de nuestras comunidades levantinas o del sureste español-.  Aunque nuestro planeta tenga una gran cantidad de agua, mas que de materia sólida – en su superficie, dado que en su composición total hay mas materia sólida que agua o materia sólida en estado liquido – es casi toda salada. Menos mal que ya hace tiempo que se toma agua del mar y se potabiliza, investigando mas sobre este tema para que el agua potabilizada sea igual que el agua dulce de las fuentes de tierra adentro. Nuestro cuerpo esta constituido por agua también y necesitamos recuperar esa hidratación y esa perdida de líquidos que nos lleva a perder hidratación, flexibilidad, juventud, etc…  Es un elemento indispensable. No podemos ni vivir sin aire, como dice la canción, ni vivir sin agua. Nos debemos a ella, a su conservación y a su cuidado. Y aunque parezca que nos interesan mas otros ordenes, otras cuestiones, no olvidamos la prioridad de la conservación, cuidado y amor por el elemento o los elementos que nos dan la vida y nos mantienen con energía. No se si llamar al aire agua evaporada o al agua aire condensado. Pero es difícil olvidar lo necesaria que es, lo que hace por nosotros, la vitalidad que nos da y lo imprescindible que es en nuestra vida.

En nuestra provincia – no se yo en el resto de la Comunidad – hay una entidad bancaria que se va ocupando de ir informando de la situación del agua. Hay un “Autobús del agua” que mediante juegos, exposiciones,  publicaciones, elementos interactivos, va informando a pequeños y mayores acerca de cómo podemos ir ahorrando agua y como podemos aprovecharla mejor. Según se dice en la información ofrecida, malgastamos muchísima agua. La población civil, sobre todo. Y necesitamos concienciarnos para poder llegar al día de mañana con un mínimo de agua potable. Consiguiendo esto, también nos conciencian con las basuras, el medioambiente, los distintos ecosistemas, etc.. Cosa que me parece muy bien porque además enseñan muchos aspectos desconocidos sobre nuestra comunidad, la provincia y la comarca y nos conciencia para cuidar el ambiente y a nosotros mismos, dicho sea de paso.

Hace cuatro años, acudí a un centro de Altea y subvencionado por los ayuntamientos,  a estudiar y sacar el titulo de Auxiliar de Enfermería en Geriatría y otras cosas. Las mujeres y los dos hombres que acudieron, teníamos procedencia variopinta tanto en cultura como en nacionalidad, estatus social, edad, conocimientos,  etc…  Venían a ofrecernos conferencias de distintos tipos para ampliar nuestros conocimientos a todos los niveles y, por supuesto, recibimos la visita de la entidad bancaria para hablarnos acerca del tema del agua.

Una joven  monísima, de carrera, biologa, creo, distante como suele ocurrir con todos los universitarios que cuando ponen el pie en el campus parece que lo ponen en el cielo y son tocados por el dedo divino, mucho mas si son “Hijos De” que no suelen aceptar de buen grado que gente humilde se esfuerce en alcanzar una carrera y que cuando consiguen su titulo, aunque traten con educación a quienes no tienen su grado de conocimiento, ponen las escaleras de Jacob con sus ángeles como enorme distancia ante quienes no tienen el bachillerato o la primaria acabada. Igual que la gente con dinero o casada con alguien con poder, aunque sean analfabetos, que colocan la misma distancia. Yo la llamo “el cinturón de la vergüenza”. Tanta que esconden su existencia para que no les llamen racistas o les califiquen de injustos al dar a conocer semejante escalon de estamentos que supuestamente, no existe. Y se ciñen dicho cinturón para recordar que “ellos” no deben caer nunca tan bajo. No todos, ¿eh?. Hay gente majisima con sus carreras acabadas  y con sus estudios  que son normales y respetan y tratan a todo el mundo por como son, etc…

La joven, muy seria, nos pidio por favor que nos sentaramos. Puso sus filminas y nos empezo a ofrecer la charla.  Una charla interesante, dando porcentajes, estadisticas varias, informando acerca de la situación del agua en la comunidad y en la comarca. Igual que la ofrecida en el autobús.

Habia dos compañeras mias que trabajaban, una como limpiadora y otra, ama de casa, en una ciudad cercana a la mia. Estas dos compañeras habian llamado la atención a la joven acerca de que en su ciudad, mientras los hoteles tenian agua para dar y sobrar en la piscina, en los campos de golf, en las duchas, en las casas el agua se racionaba. Solo caía un chorro ciertas horas diarias que se aprovechaba como oro en paño, para la población civil que tenia que comprar el agua de fuentes cercanas como Polop o cogerla de Finestrat donde también esta racionada. Mientras se construían mas pantanos para ir recuperando el agua de manantiales subterráneos perdidos y poder seguir abasteciendo a esta gran ciudad para que el turismo no dejara de venir. De hecho, las trabajadoras no podían ducharse en el hotel para poder dejar el agua para los clientes y lo hacían en casa.

La joven científica las escuchaba como si aquello no tuviera que ver con ella y como si no supiera de que hablaban. O se quejaran de vicio. El profesor nos hizo callar y nos sentamos a mirar las filminas.

Ya hace muchos años que la población civil en la Costa de Alicante, sufrimos frecuentes cortes de energía, de luz, de agua. Hace dos años, sin ir mas lejos, en casa yo tenia que dejar un cubo puesto debajo de cada grifo – compre mangueritas – para ir aprovechando el hilillo que nos dejaban caer cada día sobre la hora de comer y reunir en cubos el agua para poder lavarnos y cocinar. Ya lo de lavar la ropa – a mano porque la lavadora se quemaban – y lavar la casa, con agua del mar muchísimas veces, a falta de agua para poder fregar. Y tiempos mas atrás, el camión de Polop ofreciendo agua en tanques para poder beber, simplemente poder beber. El agua que tenemos en la playa para quitarnos la arena de los pies o es del mar o de la depuradora  y esta la usan los agricultores en los regadíos.  Pero esto hay que vivirlo. Y la hora en que el chorro era mas grande, usábamos botellas y cubos y pasábamos la hora entera cogiendo toda el agua posible y almacenándola. Llegar al extremo de recoger en septiembre y mayo el agua de lluvia en los balcones, con cubos, para poder usarla. La hervíamos o la tamizábamos para poder usarla para limpiar sobre todo y lavarnos. Para beber, se compraba agua del supermercado, con ciertas garantías.

Llego el momento en que la joven científica saco las estadísticas. No se me olvidan ni los colores de las columnas que utilizo para poder enseñarnos como se distribuía el agua. De un cien por cien de agua, en la comunidad se usaba un cincuenta por cien o por ahí para la agricultura. Un treinta o treinta y cinco o cuarenta por cien para la industria. Barbaridades. Y el restante veinte, quince o diez por ciento, era lo que gastábamos la población civil. Entre la parte de la “agricultura” y de la “industria” entraban los hoteles, los campos de golf y los parques temáticos porque no dejaban de ser empresas. (ahora mismo se están construyendo otros dos campos de golf en nuestro entorno, tras expropiar a familias trabajadoras, la herencia de sus padres, e incluso viviendas de primera necesidad, sin acabar de pagar, de matrimonios jóvenes ). Pero a nosotros nos concernia aquel diez o quince por cien del agua que la población civil usaba para lavarse, comer y limpiar. Era horrible el modo en que desperdiciabamos aquel diez o quince por cien de agua los habitantes de la comunidad y lo bien que usaban el ochenta o noventa por cien los empresarios, deberia de ser un ejemplo para nosotros.

Así que mantener las piscinas en invierno que casi no se baña nadie, llenas y en continuo cambio de agua, los campos de golf bien regados para que estén bonitos y se pueda jugar, los parques temáticos, sobre todo los acuáticos, gastando energía y agua para que en ocasiones no llegue el parque ni a llenarse en un diez por ciento de su capacidad, etc… eso no era derrochar agua. El agua la derrochábamos nosotros dejándonos el grifo abierto mientras lavábamos los platos o nos duchábamos pero los ocupantes de los apartamentos que venían a pasar un mes o quince días y que usaban las mangueras para jugar en el jardín con el perro o los niños, con escapes   y fugas, soltando agua toda la noche, esos no derrochaban. Los jacuzzi, tampoco gastan agua, no.  Ni los agricultores ni los empresarios en sus fabricas, tampoco. Los coches han de lavarse bien y dejar caer al suelo el agua para que brillen mucho, nada de usar el centro de lavado o agua espolvoreada.  Y como se nos ocurría ducharnos y fregar el suelo. Se pone un tapón en la ducha y se recoge el agua para lavar la ropa o fregar el suelo. Increíble, la población civil, que mal usamos las cosas. Y encima como se nos ocurría protestar y dejar en evidencia a los pobres empresarios que dejaban sus dineros en dicha entidad financiera y a los agricultores que dejaban correr el agua por las acequias. Pero a los agricultores casi se les perdonaba. A los empresarios que contaminaban los manantiales subterráneos y el agua del mar, no.

Yo veía a mi compañera exaltarse e ir poniéndose poco a poco colorada. Y la científico, tan feliz, diciéndole que éramos unas ignorantes y que como nos atrevíamos a opinar sobre el tema. Pero las columnas, en amarillo, azul y azul verdoso, estaban allí delante. Y al preguntar sobre que hacían los agricultores y los empresarios para ahorrar agua, se respondió que les dejáramos a ellos con sus problemas y nos dedicáramos a los nuestros. Callamos, la científico con nuestro profesor acabaron la conferencia y se subieron a su lugar por la escalera de Jacob y nosotras acudimos a calmar a nuestras dos compañeras. Podemos ser humildes. Sencillas. No nos gusta deber dinero a nadie y no cumplir con nuestras responsabilidades. Sabemos hacer mil triquiñuelas para que la vida sea mas llevadera y alegre y sacamos adelante a nuestras familias lo mejor que podemos. Pero si el callar, cambiar de tema, hacer como si una no se diera cuenta o dar una respuesta desorbitada o concisa para tener contento al de enfrente porque le gusta usar a los demás como objetos y juguetes y por tener paz y gloria y a todo el mundo hay que tenerlo contento - ¿han visto ustedes Fortunata y Jacinta, de Galdos o la han leído? – hace a una persona tonta, pues seremos tontas. Que más da. No subiremos las escaleras de Jacob y escalaremos el monte descalzas pero con nuestro peso y nuestro animo, ni se nota el dolor en los pies. Pero eso si, haremos lo posible por que esa tontería que nos colocan por montera no aminore la lucha en cuanto a conseguir igualdades y en cuanto  a dar a conocer las mentiras en las que seguimos viviendo. Quizás sea de gente barriobajera el no saber callar a tiempo pero es preferible a callar mentiras aristocráticas que enfundadas entre perlas, guantes blancos y cinturones de oro, están destrozando el planeta, a la gente y cuanto de bueno hay y por lo cual merece la pena vivir.

Y cuando sale el chorrito de agua por el grifo, vemos las columnas de gasto de dicho mineral en la conferencia. Que ustedes, hosteleros, empresarios, lo pasen bien hasta que el agua que tanto desprecian y derrochan  se sea tan vital que ofrezcan su vida para poder conseguir una gota, como hacemos todos. Entonces estaremos igualados, mal que les pese. Igualados como todos en la vida pues desnudos nacemos y en ceniza nos tornamos tras fallecer.

A la gente del norte y a quienes ocupan hoteles y chalets: piensen un poco en quienes vivimos en su entorno y no tenemos la gran suerte de ustedes, de salir de veraneo. Por trabajo o por lo que sea. Dado que no quieren pensar en la gente de mas al sur, que beben lodo y recorren kilómetros para ir a buscar un poco de agua para cocinar y en ello pasan la vida.  No les cuesta nada, si no van a nadar, dejar de rellenar la piscina o irse a bañar a la playa y vigilar sus mangueras para no derrochar el agua. Entiendo, entiendo que la gente poderosa, si pudiera, nos quitaba hasta el aire para cobrarnos o para acabar con nosotros y eliminar a la masa facinerosa que solo vale para enriquecerlos y se puede sustituir en cualquier momento, como los vasos de mal cristal.  Pero les somos útiles para que no se manchen sus delicadas manos. No nos maltraten, por favor, ni de palabra ni de obra.

Saludos.

 

(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Pernelle.

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Maria Teresa Aláez García.
Published on e-Stories.org on 08/04/2009.

 

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