Maria Teresa Aláez García

JOSEF Y ELISABETH FRITZL

JOSEF Y ELISABETH FRITZL.

Si tuviera que dejar el desarrollo de crímenes y de delitos actuales, me iba a quedar corta en cuanto a texto y a cantidad de delitos a observar. Ya hay un blog de una joven criminóloga que lo está haciendo – desarrollar y estudiar casos – de manera fantástica y todos pueden participar con sus comentarios y ayudarla. No se pueden colocar enlaces aquí – de hecho estoy eliminando los míos y dirigiéndolos al foro, direcciones del cual sí me permite colocar e-stories – pero búsquenla en “Google”. Yo la dejé con la búsqueda y análisis de los secuestros de Yeremi y de Madeleine.

 

En mi caso, como a elucubrar no me gana nadie, unido ello a los sucintos conocimientos que me quedan de las asignaturas de Criminología – ya hace veintisiete años de ello que se dice bien pronto – pues al menos sí me dedico a llamar un poco la atención acerca de nuestro papel – como sociedad – para evitar estos delitos. No digo, como la ilustre Concepción Arenal, que la sociedad sea del todo culpable pero sí de modo formal la sociedad y de modo informal la familia.  De este modo veremos que un pequeño granito de arena puede ayudar a que un castillo no caiga y, sobre todo, lo mala que es la negligencia, junto a la ignorancia, causa de la mayoría de los males. No voy a poner referencias a todos los textos criminológicos y penales además de científicos porque entonces pocas personas se enterarían de lo escrito pero sí colocaré algunas, explicándolas si es posible.

 

El tono a veces despectivo, en ocasiones algo bromista o informal que uso al escribir sobre estos temas no significa que me los tome a broma. Muy al contrario. Pero sí entiendo que a veces hay que hacer accesible la información a la gente y, para no asustar si hay menores leyendo, quitar un poquito de hierro. Ya bastante aterra el hecho, como trata este caso, de encerrar a una persona y luego a tres más, en un sótano y encima violarla y maltratar a todos los integrantes. De obligarla  a seguir construyendo su propia cárcel. Del control que la victima llevó para evitar en la medida de sus posibilidades, mayores traumas a unos hijos no deseados y que venían por parte de su propio padre. El hecho de despertar Elisabeth de su ensueño – puesto que fue drogada para posteriormente, ser transportada al zulo – y verse encerrada y a oscuras en el patio, se agrava, imagino, al ver entrar a su padre por la puerta y observar y sufrir con todo el horror del mundo cómo, en lugar de ofrecerle ayuda, le pega una paliza y la viola. Yo, o lo hubiera, no sé, matado, o me hubiera vuelto loca.  Por tal razón prefiero quitarle leña, porque si me pongo a describir los pormenores, más de un lector tendrá veinte o treinta canas más en su cabeza.

 

Lo que ha hecho este delincuente no tiene nombre. Desde luego, tras leer la sentencia que le ha caído, creo que es una minucia comparándola con destrozar la vida de cuatro personas encerrándolas en un sótano y en un zulo posterior que ellos mismos ayudaron a construir, privándoles de lo más necesario, la luz del día y del aire fresco, y con aniquilar la vida del resto de la familia cuando fueron puestos en conocimiento acerca de lo sucedido y se vieron impotentes ante los hechos. La primera, su propia esposa, Rosemarie.

La responsabilidad recae sobre él, por supuesto. Y sobre…

 

Y dejo esos puntos suspensivos porque he leído que le hicieron un estudio mental durante este año que ha permanecido en prisión. Un estudio psicológico y psiquiátrico y le han diagnosticado el padecer algún desorden psíquico. Es de los pocos delincuentes sexuales que en lugar de tomar el atenuante de locura o de falta de coordinación mental para que su pena se rebaje y no ir a la cárcel – o acudir menos tiempo - , asegura vehementemente que él hizo lo que hizo conscientemente y que tiene perfecto equilibrio mental.  Por tal razón irá a un sanatorio mental. A quien este truco no le sirvió de nada – aunque ya estaba  sentenciada a morir – fue a Aileen Carol Wuornos, estadounidense – hicieron una película sobre ella y la llamaban “Monstruo” también y ya ven, nacida el mismo día que Byron, Rossini o Von Klenze – quien asesinó a seis o siete personas, todos hombres, que presuntamente la querían violar. Ella también sufrió abusos por parte de su abuelo.  Y ella igualmente se declaró sensata y cuerda, reconoció su maldad, pidió que acabaran con su vida porque sabía positivamente que volvería a recaer si salía y no quería que la tomaran por una loca. Conocía la cantidad de odio que llevaba en su interior y que no lograba vencer o canalizar.

 

Por otro lado, no tuvieron en cuenta la confesión que él mismo hizo de haber participado indirectamente en la muerte de su madre. Según dijo, la tenía encerrada a oscuras en la parte superior de la casa. Digamos que el encierro fue distinto pero encierro también. A una persona mayor, que necesita salir a tomar el aire y el sol, que necesita moverse, la tenía encamada, a saber en qué condiciones... en fin. Ahí participaba Rosemarie en los cuidados.

 

Añadió  Josef Fritzl en su alegato que su madre no lo quería y que lo maltrataba. Cuántos hijos han sido maltratados, incluso violados y no sólo por sus padres sino por personas extrañas y han acudido a un médico o a un sacerdote o a saber a quién para que les ayudara y poder llevar una vida algo normal (una persona que ha sufrido abusos, creo que será difícil que lleve una vida completamente normal aunque lo desee, pero bueno, cada cual es cada cual y sólo es mi opinión). Un ejemplo lo tenemos en una de las víctimas del asesino Dutroux.  Sabine Dardenne asegura ahora tener novio y llevar una vida más o menos normal. En cambio Natasha Kampusch no puede superar su cautiverio. Pero no delinquen. Fueron más o menos conscientes de su situación y buscaron ayuda en cuanto pudieron.

 

Por otro lado, este hombre había sido ya condenado por violación y la sociedad no había solucionado nada para impedir que volviera a actuar de este modo. Y del mismo modo que a Joseph Fritzl le ocurrió a otros: al mismo Marc Dutroux, al violador del Eixample II, a otros pederastas que han acabado con la vida de los niños. Y se sigue sin hacer nada. Que parece injusto y que pensaremos que todos tienen derecho a rehabilitarse. ¡Claro! Cuando la prisión sea realmente un lugar de rehabilitación y no lo es. Y aún avisando médicos y funcionarios de que ciertos delincuentes no están rehabilitados y son un peligro público, se les sigue dejando sueltos y siguen atentando hasta que cometen un crimen de sangre y aún así. Salen por buena conducta.

 

Otra responsabilidad: en la familia, el entorno y en los vecinos. Por un lado en la esposa. Por muy maltratada que estuviera, ella reconoció que su marido no la volvió a tocar para nada   y la cuñada, también lo señaló. El camarero que vivió con ellos como realquilado, sí encontró algo extraño pero no se dice cómo salió de la casa, el por qué. Los hijos, también notarían algo y la misma Elisabeth, poco antes de ser encerrada, hablaba en una carta a un amigo de irse a vivir con su hermana porque su padre les hacía la vida imposible. Si mi marido se encierra día y noche en el sótano y esto coincide con la desaparición de mi hija, la verdad, poniéndome en el lugar de Rosemarie, a mí me daría igual que me llamaran paranoica, pero seguramente lo primero que hubiera pensado es que la había matado y la estaba enterrando en el sótano. Por lo menos para recuperar los restos y para delatarlo, hubiera bajado al sótano con un martillo en la mano, aunque aquello me hubiera costado una paliza. Claro, ella tenía varios hijos más e igual pensó en que debía de seguir viva para ellos. Pero este hombre saldría de su casa a trabajar, de algo vivirían, no sólo de estar encerrado en su casa.  Y aprovechando esos momentos, esa  mujer podía acudir a mirar el sótano. De todos modos, su hija la disculpó y por algo sería.

 

¿Y los vecinos? ¿No veían que sacaba tierra y la depositaba en el jardín? Se nota la tierra removida y martillear en el sótano, hace ruido y retumban las paredes de la casa.  ¿Dónde dejó la tierra de todo lo que vaciaron al construir el zulo? entorno social de todos modos, siempre se mantiene al margen. En mi barrio vivía una pareja que tenía un hijo discapacitado al que ataban en una especie de cuarto interior a la cama y lo mantenían allí porque gritaba. Eran los años sesenta y setenta. Todos en el barrio lo sabíamos y aunque nos preguntábamos por qué no se hacía nada, recuerdo cómo las mujeres nos decían que nos calláramos, que bastante pena tenían con aquel hijo y con llevar aquella vida. Increíble que en esta ciudad donde vivo ahora, más pequeña que aquella, chicos como ese ni fueron atados ni enclaustrados sino que fueron asistidos convenientemente y con el apoyo social para que salieran adelante y ahora llevan una vida normal. Sólo cambió el lugar y la manera de ver las cosas.

 

Al poco de salir a la luz el caso de Elisabeth, salieron más casos de incesto abierto y de secuestro - Francia, Polonia, Argentina, Israel -  y a saber cuántos más.

 

Aunque esto se viera "normal" no es "normal". No es normal encerrar a la gente de por vida ni es normal que los adultos y más los padres violen y abusen de sus hijos. Si en un libro de medicina del año de la nana que tenía mi abuela ya se hablaba de los inconvenientes de la procreación entre individuos que compartían la misma sangre, ahora que hay más información, cómo pueden ocurrir estos casos en las zonas supuestamente - eso, supuestamente - más civilizadas. Y siguiendo con la pederastia y el hecho de permitir que niñas sean violadas, siendo casadas o vendidas para que sus padres tengan una boca menos que alimentar o consigan algunos animales, tenemos el caso de los musulmanes: recogí por ahí que en Arabia Saudí se sigue casando a las niñas antes de que vayan  a tener la regla porque consideran que estar casadas con el marido y tener la primera regla con él es un don precioso.

 

Tengo el material en mi foro por si alguien lo quiere leer y mucho más que he de colocar.

 

Y si ahora los hijos de Elisabeth, en concreto Stephan, el segundo y el pequeño, Felix, que estuvieron presentes en las violaciones de su madre y aprendieron el código - luz encendida, moho, luz apagada, violación - a su vez abusaran de sus hijos... ¿de quién sería la responsabilidad? Digo esto porque suele ser común el patrón de que una persona que ha visto abusos o ha sido abusada, repita el delito. Ella es una gran mujer. Según parece hizo creer a sus hijos que aquello que vivían era lo normal y... en fin. Un aguante de 24 años.

 

Pd. (Se completará).

 

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Published on e-Stories.org on 03/20/2009.

 

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