Maria Teresa Aláez García

En nueve minutos

El otro día se celebró el día de la infancia. Ayer se celebró el día contra el maltrato doméstico. Que puede ser maltrato tanto para el hombre como para la mujer. Y por supuesto, para los niños.

Parece que se va tomando mayor conciencia en cuanto al cuidado de la infancia. Lo más que se puede decir es que si alguien está sufriendo abusos, que no tenga miedo y que lo denuncie y siga los pasos que se le indiquen. Hay lugares donde las fuerzas de seguridad se mueven y actúan como debe de ser. En otros, desgraciadamente, da pena pero es que la corrupción está a la orden del día.

¿Para cuando espabilaremos en resolver el resto de los conflictos? ¿Cuándo dejará nuestro país, con todos sus vacíos legales y sus lagunas y sus empleados corruptos y la ineficacia de muchos – que no todos porque sé y me consta que la gran mayoría de los funcionarios del ministerio del interior realizan su trabajo honesta y responsablemente pero como siempre, de esas personas no se dice nada y la verdad, doy un voto de confianza por la enorme mayoría de trabajadores españoles en todos los lugares, que cada día acuden puntualmente a su trabajo y realizan sin rechistar su labor, pagados, a menudo, por un miserable sueldo y con contrato miserable – a veces sin contrato – al igual que la mayoría de los funcionarios cumplidores que en silencio realizan con celeridad su trabajo y que permiten que el papeleo vaya adelante y salga todo como  debe de salir – de ser el paraíso de todo tipo de delincuentes, nacionales y extranjeros, como si fuera un país del tercer mundo corrompido donde nos tienen  a los ciudadanos atados de pies  y manos con un ejército de terror? Desde luego no estamos en esa situación al ser occidentales y vivir en el hemisferio norte – lamentablemente, porque todos los habitantes de este mundo tienen derecho  a vivir en unas condiciones dignas, no sólo unos pocos y no me vengan con teorías económicas abstractas ni con historias que no es necesario que medio mundo se sacrifique para que el otro medio viva bien – pero nos aproximamos en cuanto al ejército del terror y en tenernos a los ciudadanos de a pie con el corazón en un puño. Resulta que las historias urbanas, leyendas urbanas y hoax que corren por ahí, dejan de serlo y se van haciendo realidad. En cuanto a bandas de violadores  y asesinos, en cuanto a asesinos y atracadores a manos armada.

Pero la cantidad de gente que abusa de los menores: padres que los venden  o que abusan de ellos como si fueran cosas, suyos o tuvieran ese derecho sobre sus hijos. A saber cuántos habrán vendido a sus esposas o novias, que la trata de blancas aún existe en el mundo. Pero si malos son los atracadores, violadores, delincuentes en general, peores son los que compran o usan sus productos. Los que pagan dinerales para desvirgar niños o para violentar mujeres, los que acuden a países donde la gente se muere de hambre para usar a sus hijos a cambio de monedas. No tenemos ni dignidad ni vergüenza y estamos locos de atar. Y la gente que tiene muchísimo dinero como ha sido el caso, que lo meten en bolsas de basura o lo gastan en lugares donde la mayoría ni pensamos en acudir. A lo mejor si invirtieran el sobrante de las cinco vidas que se pueden pagar en hacer hospitales, contratar y mejorar privados, en hacer públicas ciertas cosas, en ayudar a mejorar por ejemplo la sanidad y asistencia a personas sobre todo con enfermedades mentales, a construir un barrio obrero para gente que vive en chabolas, para jóvenes mileuristas que no saben ni dónde van a vivir y no se pueden permitir el tener novios, donar los excedentes de sus productos a esas monjas y gentes que cuidan enfermos de sida, patrocinar estudios de vacunas contra enfermedades como la lepra, malaria, sida, cólera, invertir para que puedan trabajar los adultos y los niños y las niñas sean escolarizados y tengan una igualdad de oportunidades. Hay tanto que se puede hacer más que gastar el dinero en abusar de menores, en comprar sus fotos, en facilitar la prostitución…

Pero en fin, son actitudes y con un simple cambio de actitud cuánto bien podemos hacer.

Y nadie habla de regalar dinero, sino de inversiones para dar trabajo y producir igualmente para recuperarlo, en este sistema. Económico. Que ya vi que eso de erradicar el dinero de la tierra por ser un engaño para tontos del tiempo de los fenicios no ha calado bien aunque sea cierto del todo. Nos toman el pelo y hemos sido engañados desde que un hombre débil y carente de cariño se sintió frustrado y engañó a otra persona de buena fe, a saber cómo.

¡¡Qué horror, no se puede vivir sin dinero!! ¿Desde cuándo? Nosotros hemos aceptado toda nuestra vida el engañabobos pero que yo sepa, bien desnudos venimos al mundo y bien desnudos nos vamos. Señal de que el dinero lo ha puesto la sociedad para mantenernos a raya y marcar diferencias no para otra cosa. Y el valor de los metales es tan relativo… si se lo damos nosotros…

Cuándo iremos cayendo en la cuenta… Y no, no soy inculta, tengo libros de filosofía y teoría económica en casa que me he leido. “Tragado” diría yo. Desde Marx y Engels, el mercantilismo,  Adam Smith (jo, jo, jo) hasta Keynes…

 

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Published on e-Stories.org on 11/28/2008.

 

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