Maria Teresa Aláez García

Y camino 1

Y CAMINO 1.

Mis pasos son lentos, pesados, hondos, lastimeros, cansinos, degradantes.

Mis pies no se alzan del suelo. Prácticamente van arrastrándose. Van dejando surcos como los que dejaban las ruedas de los carros bajo el peso de la carga, fuera humana, divina  o inerte. Aquellos carros de madera, hechos en su parte superior con troncos sin tallar y en su base y ejes con madera más pulida y trabajada, más que nada para permitir la comodidad del usuario y del movimiento de avance, retroceso y paro.

No camino.

No sé ni lo que me lleva ni lo que me trae. No sé ni a dónde me dirijo ni de dónde llego.

Unas veces camino por veredas. Otras por grandes avenidas. Otras por cuevas, otras bajo el mar, otras por el cielo.

No vuelo. No nado. Camino. Muevo los pies. No, los pies no. Muevo las piernas. Avanzo con hosquedad, con dificultad. Es mucho el peso interior y exterior que arrastro.

Parezco un imán. No, no un imán porque no atraigo nada. Soy incapaz de atraer nada. Más bien soy atraída por cosas que suelen tener brillos falsos. No sé por dónde anda la luz. No sé por dónde camina el sol.  Puede ser que camine por algún terreno sin pavimentar  o pavimentado, de esos que aún conservan su cariz natural. Hay grandes árboles en sus veras, pero no son chopos ni cipreses ni hayas ni robles. No sé lo que son la mayoría de las veces. No son los árboles que acompañaban a Machado en sus poemas ni los que grandes escritores vieron en sus recorridos. A veces parecen pinos, a veces álamos y otras veces nada. Entre las copas, entre las ramas, puedo distinguir algún rayo de luz. En ocasiones me atraen pero otras, las repelo. O me ciegan o me aturden. U ocultan a la gente o a las cosas. A veces creo que son direcciones que me llevan en el camino y otras son desvíos. No lo sé. Todo es tan confuso…

Los caminos son todos distintos. Son llanos, son abruptos, son anchos, son estrechos, tienen curvas, barro, cemento. Están pavimentados, tienen agua, están sin pavimentar.  Algunos tienen accidentes o escombros, dificultades. Piedras escondidas, escorpiones o alacranes debajo de las piedras, víboras, culebras, o cristales rotos, pieles de plátanos, hormigas.   Se puede tener cuidado de no pisarlas pero no siempre se ven y los pies se llenan de llagas o de heridas que, al fin y al cabo, no se sienten. Se sigue caminando, se sigue arrastrando los pies, se sigue adelante.

El camino no se sigue de modo particular. Se acompaña con otros, se ve a otros, se detiene en algunas casas, en el camino y se ayuda, se realiza alguna  tarea, varias tareas, ninguna tarea. Se para en las posadas y se viven anécdotas. Se detiene en un pueblo y se viven algunos años sin parar de caminar, en círculos o en zigzag. La gente puede estar al lado, delante o detrás y toma sus determinaciones. La gente vigila, mira, observa, actúa y en unas ocasiones impide y en otras ocasiones permite. Pueden dar puñaladas, puede curar heridas, puede provocar las heridas. Pide que se le ayude o rechaza la ayuda. Da igual. El camino continúa y hay que recorrerlo.

No sé cuál es mi meta pero voy siguiendo un instinto que me dice a su vez que es erróneo. Las ramas de los árboles rozan mi piel, rompen mi ropa, cubren mi cabeza de la lluvia o tiran nieve o bichos sobre mi pelo. Si tengo ganas, me lo quito. Si no, lo dejo y cae por si sólo o alguien me lo quita o yo misma realizo ese favor.

Puede ser que ayude a otros a seguir su camino. Cargo con su peso, cargo con ellos mismos y sigo caminando porque mi destino es no detenerme. Puedo caminar por caminos ocultos, por caminos abiertos, por caminos  distinguidos o por caminos de cabras. El camino no siempre es igual. Los zapatos que llevo tampoco son siempre los mismos. El paso también cambia. Mi rostro también pero mi corazón va soportando cada vez mayor peso, mayor amargura, mayor castigo. Mi corazón no quiere convertirse en piedra. Siempre está en carne viva, siempre sintiendo, siempre viviendo, siempre esperando, siempre creyendo. Eso no se hace.

La vida es mentira

La vida coloca obstáculos bonitos para hacernos caer cada vez de modo más fuerte.

La vida nos sube para darnos el hálito que no es solamente el aire que respiramos. Es una intención en la vida, es una rama positiva.

No se puede creer. No es cierta. La vida nos hace engañarnos por fuera y por dentro. Es todo un viaje de mentira. Es un cambiarnos las formas del camino que siempre tiene el mismo fin: el abismo. La muerte.

Podemos caminar dejando cosas a nuestro paso que unas veces quedarán erguidas pero que otros tirarán. Nada permanece. Permanece por un tiempo pero luego acaba por olvidarse o por desaparecer. Por destruirse. Por erosionarse. Puede ser que unos intenten darle más vida pero otros intentarán igual acabar con ellos.

Cuidado con las manos que se tienden en el camino. Cuidado con las vidas que encontramos en el camino. Cuidado con las sonrisas y las flores que encontramos en el camino. Son falsas. Siempre llevarán una tercera intención o una segunda o una primera intención. En el camino lo único gratuito es el mismo camino y aún así se va cobrando el precio de nuestra propia energía, de nuestro desgaste. De todos modos estamos obligados a ir pagando precios por nada. Para llegar al abismo de un modo aparentemente mejor. Unos dicen que pueden ir al abismo en coche, otros llegar andando y otros no llegar.

Qué sentido tiene entonces venir aquí para caminar si todo tiene el mismo destino y si siempre hemos de seguir ese camino. El hecho de dificultarnos las cosas, de ir tirarnos unos a otros cosas, de ir quitándonos cosas, de ir manipulando cosas. Qué sentido tiene la supervivencia de la especie si construye cosas que en un futuro se han de destruir. Para qué seguir caminando con dificultades impuestas por los demás, por engaños. Si la gente no vigila ni su camino ni su caminar ni intenta hacer algo por detenerse ni por alargar el camino ni por mirar lo que hay a su alrededor. La gente sólo intenta que su caminar sea fácil y sin problemas sea cual sea el camino a seguir. Intenta detenerse como sea o intenta sacar partido del mismo camino de cualquier modo. ¿para qué? No tiene sentido. No tiene sentido nada.

No tiene sentido nada. No tiene sentido la vida ni tiene sentido la muerte. No tiene sentido el poder. No tiene sentido el engaño. No tiene sentido la ilusión, no tiene sentido el dar la vida ni tiene sentido el quitarla. Nada de lo que se hace tiene sentido. Si todo es tan efímero y relativo porque lo es, por que la vida nos enseña continuamente que lo es, qué estamos haciendo con nuestras vidas. Engañarnos continuamente porque todo es tan corto, relativo y efímero y encima con todo se manipula, que no merece la pena. No merece la pena el amor porque no es correspondido y sirve para manipular. No merece la pena el odio porque es correspondido y sirve para manipular.

¿Qué sentido hay? Llenar de energía un amor tan grande que está por encima de todas las cosas.  El mismo amor ha creado las cosas, el mismo amor destruye las cosas. Todo es amor. Todo funciona por amor a distintos niveles. Todo se creó y se convirtió por amor, todo se deshace por amor.

No, no lo encuentro nada maravilloso. Por el mismo amor.

La vida, la gente, todo se ríe de todo.

 

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Published on e-Stories.org on 06/16/2008.

 

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