Federico Fragapane

QUERIDA AMIGA FLOR


Querida amiga flor. No sabes la irracionalidad que engendra en el humano la naturaleza de su razón.
 
Que gran contradicción, la más de todas. Existencia y razón, querida amiga flor, tu que no exageras la expresión natural de tu existencia, tienes vida y vives, sospecho, sin saber que lo estás haciendo. Sospecho que nunca cargarás con la cruz de tu tiempo, tu finitud.
 
El humano quiere ser eterno, solo de vez en cuando quiere saberse muerto pero no quiere morir, mas no tiene otra opción. Yo, Vergel, 24 años llevo con vida, el resto del tiempo, durante la eternidad que hay detrás de mi nacimiento estuve muerto, y así y todo le temo a la muerte. Querida flor, aun me pregunto ¿por qué ese temor a morir?, ¿Qué corazonada o intuición tendremos para temerle al estado en el que mas tiempo hemos estado, sin tiempo ni espacio? Sospecho que moriré sin saberlo.
 
Mas no sabes cuan cruel pensamiento es sentir a flor de piel la brevedad de nuestras vidas, de todos los sentidos con el que percibimos el alimento del que se nutren los lenguajes y los sueños.
 
El simple universo, la simple vida, los colores y las formas, todas infinitas.
 
Más yo, el poeta que percibe la eterna poesía desde mi nacer hasta mi morir habré de estar sumergido en el absurdo de la existencia, y dentro del absurdo de existir dentro de un recipiente infinito de galaxias y planetas. Como así lo estaré dentro de la insobornable incertidumbre del origen del todo y el origen del origen del todo también.
 
Querida amiga flor. No sabes la irracionalidad que engendra en el humano la naturaleza de su razón.
 

 

 

 
No tolero la presencia de ciertos pensamientos. De alguna forma sé que existen en todos pero en mi aparecen y desaparecen como queriendo no perder posesión del escenario mental. Pujan por permanecer a la vista aunque sea disimulados en silencios o distracciones. Como cristales rotos que van hundiéndose uno a uno, hondo en la carne y en mi ser. La pesadilla se hace acontecer, el tiempo es el predador de la conciencia y los pensamientos, disfrazado de enemigo, lo concretiza y le da forma hasta el punto de volverme abstracto a mi mismo. El instante en donde inexisto me revela un sueño paralelo o yuxtapuesto de otra naturaleza a la que me hostiga. Aparece un rey de un imperio no trazado, en un espacio no visible, su territorio solo es aquello que anda bajo sus pies en su lento transitar. Aparece nítidamente con el rostro descubierto e iluminado, al principio como aquel fantasma de las calles que hace escaso tiempo escribía las paredes de lo que todavía es mi ciudad con poesías y leyendas típicamente absurdas y negligentes de las cuales se escapaban, en el mejor de los casos, una trivialidad extrema para manifestar su desagrado con lo que todavía es el sistema. Pero al rato, avecinándose desde 24 eternidades celestiales atrás, lo observo meditabundo y sosegado profesando con su silencio la más pura sabiduría de la existencia. Su imagen es la resultante de la imagen de ese transfigurado fantasma de los últimos días y yo. El hombre cuyo cuerpo desvanecido ha vagado como arte de vivir en este mismo mundo en el que yo nací, me ha inspirado con su ancestral forma de hombre simio intelectual a cuyo sistema o moral desoyó por la plena convicción de su banal imposición a todo ser racional. Ese hombre del que les hablo no es sino el cínico hombre verdaderamente vergel. Aseguran que su nombre fue Diógenes.
 

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Federico Fragapane.
Published on e-Stories.org on 09/23/2007.

 

Comments of our readers (0)


Your opinion:

Our authors and e-Stories.org would like to hear your opinion! But you should comment the Poem/Story and not insult our authors personally!

Please choose

Previous title Next title

Does this Poem/Story violate the law or the e-Stories.org submission rules?
Please let us know!

Author: Changes could be made in our members-area!

More from category"Life" (Poems)

Other works from Federico Fragapane

Did you like it?
Please have a look at:

Candle of Time - Inge Offermann (Life)
Le isole della pace (Übersetzung von Inseln der Ruhe) - Ursula Mori (Life)