Maria Teresa Aláez García

Antiguas madrugadas...

Edith Piaf.

 

El enlace con el video en: http://pernelle.mforos.com/1323157/8195505-antiguas-madrugadas/

 
Estos dias son dias raros. Son noches raras. son madrugadas raras.
 
Echo de menos el escribirte y describirte estos momentos que devienen unicos cuando una menos se lo espera.
 
La otra madrugada, a pesar del calor, tenia una pesada frialdad. Era como esas madrugadas en las que uno se levanta tras un enorme disgusto, tras una gran pena, con una gran pesadumbre. A pesar de las alegrias de la vida, parece como si algo hubiera muerto, como si alguien hubiera acabado con nosotros, como si una persona hubiera sido asesinada y todos en el lugar lamentaran el suceso, incluso su asesino, al despertar y darse cuenta de lo sucedido.
 
A estas mañanas las llamo yo "mañanas de fábrica". Mañanas de maquinaria dura, de metal chirriante, de óxido, de fabricas decimonónicas con cristaleras enormes, sucias, con niños vestidos de marrón con trajes heredados de sus padres y chaquetas y faldas que sus madres ajustaron colocando sus mocosas narices en la ventana y mirando hacia el interior. Son mañanas de guerra mundial, de miseria, de tristeza, de pesadumbre, de madrugada de cielo claro y sol sonriente para personas que no sabrán apreciarlo. Y la naturaleza, que nos regala gratuitamente sus maravillas, se queda desesperada, rota, desengañada, porque nadie le dedica una triste sonrisa.
 
Se encierran las caras bajo el sombrero, se esconden tras la mugre, se vislumbran los ojos tras el odio y la nostalgia, tras el hambre y la codicia, tras el desamparo y la desidia.
 
Muy de madrugada, los padres acuden al trabajo. Los niños llevan la misma ropa en invierno y en verano.
Peliculas europeas en sepia y blanco y negro donde el humor trágico se une a las criaturas que se bañan en la playa con camisetas como si fuera el mejor regalo del mundo.
 
Y aquellas puestas de sol que se vendían, colocando las sillas en dos filas, para que nadie pudiera olvidar ni despreciar el regalo de la naturaleza, siempre mejor que la televisión, pero en lugar de estar perfilado el lienzo del cielo por un marco de plástico o madera, estaba custodiado por las manos de los novios que, románticos, entregaban el último beso del dia al rayo verde o los ancianos que daban gracias por unas horas más de felicidad conyugal. Mientras en el resto de las chabolas, había quien agonizaba silenciosamente o maldecía una vida que posiblemente se habia buscado, mal que le pese.
 
La vida no es una película italiana. Es muchisimo peor.
 
Esta madrugada, como todas, los pajaros despiertan al sol. Lo llaman, le piden su rayo de luz y calor. Lo buscan para vivir. Adelantan el movimiento de la tierra con sus cantos energéticos, con sus suaves frecuencias, con sus tonalidades agudas. Parece que es la salida del sol la que se adelanta. No. Es la tierra que en su movimiento de rotación, permite el paso de la luz solar.
 
Todo está oscuro. Silencioso. Algún coche suavemente pone la nota grave a la sinfonía. Los pasos de alguna persona percuten sobre la acera. De cuando el cuando el corazón se ilumina porque viene el dia pero las penas, la realidad que uno vive en su trabajo y en el mal comportamiento de algunas personas que se aprovechan de la buena fe ajena, rompen con una mañana próspera.
 
El sol seguirá dando su luz. Seguirá creciendo  y menguando según su vida estelar. La tierra seguirá girando  y variando su órbita. El ecuador se dirigirá hacia los polos y los polos se colocarán a la altura del ecuador. Unas personas se adaptarán al medio y serán felices. Otras no. Seguirá lloviendo para todos, granizando para todos.
 
El abeto seguirá siendo verde y el mar, en ocasiones azul, en otras esmeralda. A pesar de los pesares, la vida continuará igual, interpérrita, inamovible dentro de sus cambios.
 
Da igual lo que queramos hacer y como queramos hacerlo.
 
Lo que haya de ser será.
 
Sea como sea, que no falte nunca la presencia de un beso.
 
 

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Published on e-Stories.org on 06/28/2007.

 

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