Maria Teresa Aláez García

Mátame suavemente.... mátame.....

 
Ante un vaso relleno de algo, a saber el qué.
La mirada fija.
Vacía.
Posiblemente vacía.

El aire recoge los recuerdos y los lanza hacia puntos indeterminados en las cuadrículas de la realidad.

Personas.
Delante, detrás, a los lados.
Olores suaves, olores fuertes. Colores vivos, sensaciones hundidas.


Se reproducen frecuencias similares a palabras, a letras, a miradas, a mensajes que se captan subrepticiamente.

Y el globo ocular permanece fijo. La pupila examina. El cerebro recoge y graba. La nada se adueña de la expresión del rostro.


Un mundo se abre a través de un portal de aire. En medio de la hojarasca, otra calle igual, otra ventana protectora, otra gente parlanchina, otras fijaciones...


No existe rencor, ni venganza, ni alegría, ni pesar. Hace mucho, mucho tiempo que desaparecieron de la máscara.


En ambos mundos, el poema de Lori Lieberman. En las frases del viento, la composición de Fox y Gimbel. En el cerebelo, se divierten las cadencias de Roberta Flack. Y el receptor de masa gris, te sigue. Te sigue mientras paseas con tu pareja. Te añora mientras disfrutas de tus hijos. Te ambiciona mientras deseas otros cuerpos. Te desea mientras mientes. Te destruye cuando diriges tu mirada hacia el gran cristal y haces un amago de acercamiento. Suspira cuando el puente entre los dos mundos te impide el paso y te acaricia cuando decides seguir tu camino.


Te deja ir porque siempre ha dejado ir el amor. Otros lo merecen con más méritos. Te deja ganar porque siempre ha dejado ir la fortuna. Otros la ambicionan más. Te deja poder porque siempre ha dejado pasar de largo la imposición. Otros necesitan crecer más.

Te deja ... Por que siempre ha sido alguien ajeno quien necesitaba más lo que más ambicionaba... y ha sido más justo dejarlo ir para quien era más débil, más fuerte en sus convicciones, más luchador.


Las palabras de la energía negra tintinean en sus tímpanos. Y esa canción le hace sonreir.

Siempre será así. Siempre dejará pasar de largo las oportunidades por que no es su destino, portar algo para su propio placer, sino para el ajeno. Incluso el cielo, el infierno o el purgatorio que se le tiene destinado...


Seguramente alguien habrá destinado a poseerlo con creces...

Y el mar, el mar, el mar envuelve tu noche, el mar, el mar...

Y las olas de balcones y edificios protegen tu dia, el cemento, el hierro, el granito, el cristal.

Y en el interior del cráneo eres libre, libre de sentir y de hacer, libre de llorar y reir, libre de pensar y crecer, libre de agonías, libre de esperanzas, libre de puñetas, libre, libre...
 
La gente saluda y la mano replica, el mundo transcurre sin que note tu presencia. En algún momento se te requirió y en el mismo momento se ignoró tu existencia y aunque la necesidad de compañía siga viva en tu pecho, te mata suavemente y encadena la melodía...

Efímera arde la llama, se siente destinada a consumir los años que no amará, que no dispondrá, que no podrá y que no fecundará. Mientras, en un metro cuadrado de ignorancia, la felicidad se hará fuerte y romperá los prejuicios y la presunción humana.

Feliz ángel. Mátame, suavemente, consume mi vida...



 

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Published on e-Stories.org on 09/25/2006.

 

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