Angels Vinuesa Fernandez

Magi la vagabunda .. capitulos 1 y 2

MAGI, LA VAGABUNDA  (CUENTO INFANTIL)
 
CAPITULO I
 
Alumbraban  las primeras luces del alba sobre le parque de la Almudena.
 
El parque  no  se diferenciaba de otros, en distintas ciudades: Una gran arboleda con pequeños caminos de cemento que se dirigían directamente  al centro, donde reposaba un estanque.
 
En éste se bañaban tranquilamente patos. Una barca desvencijaba  estaba amarrada en el embarcadero. rezada  su nombre en la quilla,”La Mulata”, escrito en un negro intenso.
 
Durante todo el día , Bartolomé , el barquero , se  dedicaba  a pasear a los niños alrededor del estanque .El viejo barquero , que en sus tiempos había sido capitán de marina , había sucumbido a la bebida  y  su fin  estaba en aquel  recóndito lugar, muy lejos de los mares que le vieron  navegar en otros tiempos.
 
Mientras paseaba a los turistas, les explicaba historias de sus viajes   y siempre lucía una gorra de capitán impecable, aunque eso  fuera lo único impecable , que le quedase .Le echaba un poco de imaginación y mucha fantasía, pero  lo explicaba  con tal convencimiento, que hasta él creía sus historias, aunque fuesen  solo,  ilusiones vanas.
 
Alrededor del  estanque , estaba salpicados bancos  de madera , que servían para que, jóvenes y mayores descansasen  durante el día ... pero durante la noche , sucumbían viejas  formas que dormían al raso .. eran... ¡Lo vagabundos!
 
Era como una gran “trouppe” que, al anochecer aparecían como fantasmas, para extender sus cartones y guarecerse del  frío de la noche. Primero hablarían de lo que les había ocurrido durante el día, para dejar  paso a la somnolencia,  y el sueño más profundo hasta que amanecía, y volvían al lugar donde  pedían limosna.
 
Eran, los “sin techo”, que  solo tenían el cielo azul plagado de estrellas  y sin más paredes que guarecerse.
 
Poco a poco se iban arropando con los cartones y periódicos, para protegerse la humedad de la noche, escondiendo como podían  los pocos enseres que  tenían.
 
 Las autoridades de la ciudad, eran conscientes de  esa peregrinación nocturna, pero nada hacían. Sólo cuando llegaba las nuevas elecciones, los pintaban de nuevo, y olvidaban una vez a los medigos,después que  los  ciudadanos pasaban por las urnas.  
 
Ellos, los  vagabundos, no les hacia ninguna gracia que les sacaran de su rutina .Amaban su libertad,  y , en cierta forma les gustaba .No les agradaban  los centros de acogida, donde tendrían que ducharse  y  acostarse en una cama. Todo lo que a la sociedad le parecía dentro de la normalidad, a ellos le parecía insoportable.
 
En la calle, existía un código de honor, y ninguno se robaba entre si: En la calle nadie pisaba el terreno del otro, cada uno mantenía su calle, su esquina y los más privilegiados la puerta de la Iglesia, aunque este detalle insignificante,  era  solo heredado de unos a otros.
 
En la puerta de la Iglesia, era donde más monedas se podía recoger. Siempre había alguien que deseaba limpiar su conciencia, así que, cuando entraban o salían de misa, les dejaban algunas monedas, pensando  que así redimían sus  culpas.
 
Y… Magi  era  la que ocupaba ese lugar  en estos momentos…
 
Capitulo II
 
A Magi le habían deslumbrado los primeros rayos de sol del día que  aparecía radiante. perezosamente se había levantado y ceremoniosamente  empezó a  recoger todas sus pertenencias.
 
Magi tenía una edad indefinida, de cabellos blancos  enmarañados siempre, que tapaba  con sobrero de paja, con una gran flor de  color morado. Su cara estaba surcada por mil arrugas, que descendían  como una cascada  desde la frente hasta la barbilla.
 
Sus ojos  de un verde penetrante, se acoplaban con una nariz más bien pequeña .Sus labios eran finos y delicados bien  dibujados  y de un rosa intenso.
 
Su forma de vestir  era estrafalaria, llevaba  en diferentes capas, blusas, chaquetas, jerséis, de todo un poco. Faldas largas  que le llegaban hasta los tobillos, con unos grandes remiendos que ella cosía  puntualmente. Sus medias eran de color indefinido, no se sabia muy bien si grises o negras,  y  una zapatillas con un gran agujero en su dedo gordo.
 
Magi era muy popular en la comunicad de mendigos. Todos sin excepción la querían,  y no porqué su máxima cualidad  fuese la de ser  habladora, sino porqué siempre estaba dispuesta ayudar a cualquiera que lo solicitase.
 
 
Era pues, una  mujer taciturna y bondadosa, pero al mismo tiempo  misteriosa e inquietante  .Amiga de todos y de nadie, ya que nunca hablaba de su vida anterior, ni cuando, ni como apareció allí.
 
Todos reconocían algo que era determinante, una vieja caja de música que siempre llevaba encima,  y que sonaba machaconamente siempre a su lado.
 
Magi guardaba con celo esta cajita  de música  desvencijada de madera, donde al abrirla se elevaba una bailarina  que giraba   en un pequeño pedestal.
 
Era una bailarina de  ballet, con su tutú blanco, y su manita levantada , y mientras  giraba sonaba aquella música que todo el mundo aborrecía.
 
Magi la contemplaba extasiada, como si siempre fuese la  primera vez que la viese. Era lo primero que hacía al levantarse, y lo último que veía al dormirse. Durante el día esta ceremonia se repetía hasta el  infinito.
 
En esos momentos, Magi, se quedaba extasiada mirando a la bailarina, y era del todo imposible  que escuchase cualquier  voz que la reclamase.
Ellos lo sabían y lo respetaban. Nadie osaba acercarse cuando este  ceremonial  comenzaba. Cuando la cuerda se paraba, ella  cerraba su cajita y la guardaba.
 
Aquella mañana, Magi, después de ver  bailar a la bailarina, se acercó al estanque. La noche anterior había encontrado un  mendrugo de pan duro, y  Magi lo había recogido  cuidadosamente para  hacerlo migajas y  echarlo a los patos  del  estanque.
 
Los patos se acercaron presurosos a comer el desayuno, y ella se  sentó   para verlos  hasta que lo consumieron...
Después Magi, se dirigiría a la gran ciudad. Allí empezaría la peregrinación por los contenedores de basura, hasta llegar  a la puerta de la Iglesia.
Permanecería toda la mañana, y  al mediodía se dirigía  a la fonda de Luis.
 
El tal Luis , tenía una fonducha de mala muerte. Llegó a la ciudad emigrado de otras tierras  con la intención de  tener una cadena de restaurantes, pero la vida, no le había sonreído ni lo más mínimo. Malcasado, y sin descendencia, pasó  muchos años en la cárcel.
 
 Después y gracias  a los trapicheos  que hizo allí dentro,  compró aquella fonda que estaba embargada.
 
La  adecentó como pudo , y servia comidas a  3  euros , para toda aquella   familia  e vagabundos .Este menú especial ,que decía él , se componía de una sopa de  sobre,  y alas de pollo  , finalizando con una fruta esmirriada , que conseguía en los mercados de las que iban a  tirar al contendor .
 
Magi había tenido suerte  aquella mañana, había recogido  los tres euros del menú especial de Luis  y se dirigió  allí.
-¡Hola Magi!-le dijo Luis- ¿El menú especial?
 
Magi era del todo consciente que  aquel hombre le repugnaba, pero un plato de sopa caliente entonaba el cuerpo.
 
 Se dirigió directamente  al sótano, que era donde se servía el “menú especial”. De esa forma , si alguien de la calle  entraba  a comer, no veía a los mendigos .Y si alguien se daba cuenta,  el tal Luis siempre les  recriminaba…
 
-Yo hago un bien a la sociedad. Si no les diera de  comer ¿Quién lo haría?
 
Entonces, Luis se enzarzaba en recriminaciones, sobre el gobierno, la seguridad social y  los servicios sociales .Siempre acabando con la misma frase:
-Alguien me compensará...
 
Aunque esto lo decía con la boca pequeña, ya que al  fin y al cabo, él lo hacia por negocio y nada más, pues  aguaba la sopa tanto como podía , y las alas de pollo eran pequeñas  y escasas.
 
Magi se sentó silenciosamente, aparcó sus cartones al lado de la mugrienta mesa y sacó su cajita de musica.
-         ¡Un momento! – dijo Luis – La música otra vez ¡No! Yo te pongo el especial , pero la música  en la calle.
Magi refunfuñó, pero la guardó en su  falda.
 
Junto a ella  estaba “El papeles”,  le apodaban así porque toda su afán era recoger cuantos más papeles  mejor. Estaba también “el raja”, llamado así ,por su enorme cicatriz en la cara, que le hicieron unos skins una noche, por el simple motivo de ser lo que era  acompañada por tal paliza que estuvo una semana en el hospital,  y “la Latas “.
 
La Latas, era otra mujeruca de edad indefinida, que siempre llevaba colgadas latas  de todas clases  alrededor del cuerpo. Al andar  armaba tal jaleo que   no hacia  falta anunciarse, porqué a dos manzanas se la oía.
 
Esta era  la mejor amiga de  Magi, bueno eso quería creer ella, ya que Magi nunca le dio un buena razón para  pensar aquello, pero el hecho de ser mujeres, les hacia estar en una fusión extraña.
 
-¡No te preocupes!- le dijo la latas – No le has caso. ya sabes que Luis es un  déspota. después nos vamos tú y yo,  y dejas bailar la bailarina  cuando querías...Ahora vamos a comer…
 
¿quieren saber que secreto guarda Magi?
¿Qué es la caja de música?
No dejen de leer el próximo capítulo … 
 
.. Pero eso será mañana
 
Angels Vinuesa 
 
 

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Angels Vinuesa Fernandez.
Published on e-Stories.org on 09/22/2006.

 

Comments of our readers (0)


Your opinion:

Our authors and e-Stories.org would like to hear your opinion! But you should comment the Poem/Story and not insult our authors personally!

Please choose

Previous title Next title

Does this Poem/Story violate the law or the e-Stories.org submission rules?
Please let us know!

Author: Changes could be made in our members-area!

More from category"General" (Short Stories)

Other works from Angels Vinuesa Fernandez

Did you like it?
Please have a look at:

El verano del tarot - Angels Vinuesa Fernandez (General)
Pushing It - William Vaudrain (General)
Heaven and Hell - Rainer Tiemann (Humour)